El Virus del miedo, el virus del cambio

En algún lugar del planeta hace unos meses…

  • Señor, el Planeta se resiente, nos lo estamos cargando y hay serias complicaciones para asumir los costes que se están generando. Tenemos que adoptar medidas urgentes.- dice A
  • Bien, ¿Qué propones? – dice B
  • Ya hemos intentado de todo para concienciar a la humanidad y no está haciendo efecto, tenemos que intentar algo mas fuerte, algo que les obligue a quedarse recluidos en sus casas. – dice C
  • He hablado con las principales empresas multinacionales y quieren llegar a un acuerdo.
  • ¿Qué proponen? – dice B
  • Pues Disney, Samsung, Movistar, Orange, Vodafone, Netflix, Meetic, Zoom, Meetings and chat y otros imperios tecnológicos se suman a la iniciativa.
  • Las energéticas y suministradoras también quieren participar
  • Pero no podemos recluir a las personas en sus casas, qué pasará con los trabajos, empresarios, autónomos, dejaran de facturar. No nos creerán…
  • Tenemos que crear algo que genere un miedo brutal, algo que atente contra su salud, de manera inmediata e incluso mortal, es la única forma de que nos hagan caso.
  • Desviaremos la atención de la cumbre de los medios y prensa con Greta, todo el mundo hablará de ella mientras nosotros lo preparamos.
  • Lanzaremos unas medidas de prevención y solo podrán salir a la calle determinadas personas por razones especificas y trabajar solo determinados colectivos, como repartidores para fomentar el comercio online, sanitarios, suministro de repostaje, residencias de la tercera edad, y otros.
  • ¿Un virus?
  • Será como una gripe más fuerte, será fácil sugestionar a los ciudadanos, son muy manipulables y crearemos el virus en China, donde se comen insectos y es el país que menos control sanitario existe, donde hay un alto porcentaje de muertes y la comida es tóxica. Afectará a las principales países turísticos: Italia, España….al principio, los sanitarios no confiaran en la peligrosidad del virus por considerarlo una simple gripe pero incrementaremos el porcentaje de contagio y eso les alertará y desconcertará. Caerán como moscas y se volverán locos.
  • ¿Pero habrá muertos, señor?
  • Un daño colateral y de paso eliminamos sobre población.
  • Y al estar recluidos, habrá más natalidad y nuevas mentes manipulables para el futuro, ahora hay demasiada gente mayor…
  • Se lo creerán….
  • Sin duda…
  • Tenemos acuerdos de convenios también con varias empresas que requieren un control tecnológico y virtual.
  • ¿Lo de las conversaciones grabadas?
  • Eso es solo una parte.
  • Compraremos a los gobiernos, farmacéuticas
  • Caerá en picado la bolsa, señor….
  • Ya estamos a punto de entrar en otra recesión económica, servirá para solapar esa crisis y desviar la atención pública, la gente lo achacará al virus y al miedo de las empresas e inversores.
  • Fomentaremos el tele-trabajo, las relaciones interpersonales, video-llamdas, videoconferencias, reuniones, mensajes filtrados, comercio electrónico y así cumpliremos con acuerdos y convenios, nos vamos a forrar
  • Pero los españoles….
  • Esos se comen los que les des….
  • Reinará el caos y acudirán a los supermercados como manadas
  • Habrá abastecimiento de sobra pero haremos creer que no. Generaremos alarma global y llamaremos al bienestar común y a la recuperación social, la gente se moviliza por una buena causa.
  • Se instaurará el 5G por el que tanto han trabajado y tendremos el control absoluto de las multinacionales y de los usuarios. Tendremos un registro constante de todos sus movimientos.
  • Lanzaremos noticias falsas, bulos…
  • Venga, ¿lo ponemos en marcha?
  • Sí, EEUU ya está trabajando en ello….

Seis meses después, Laura está recluida en su casa tras el decreto de Estado de alarma y las medidas de confinamiento en los hogares para combatir un peligroso y contagioso virus denominado Coronavirus Covid-19 de origen desconocido originado en China, que casualmente coincide con el chivatazo que recibe Laura y la conversación a la que tuvo acceso. Laura intenta avisar a la ciudadanía a través de redes sociales acerca de sus descubrimientos, gracias a su amigo hackeador, han hecho unas averiguaciones muy significativas sobre todo este “tinglado” que han montado los políticos, gobiernos, empresas, farmacéuticas…

Tocan el timbre de casa de Laura durante el confinamiento a eso de las dos de la madrugada. Han elegido una hora precisa para no alarmar demasiado al vecindario, lo harán de manera sigilosa. Laura se levanta, asustada mientras su marido y su pequeño hijo le acompañan a la puerta, intrigados por quien llamara a estas horas. Aunque no han podido evitar que unos vecinos curiosos se asomen con la puerta entre abierta al rellano, los agentes incitan a retomar sus quehaceres.

  • Señora, siga con sus cosas, esto no va con usted – le indica el agente.
  • Pero ¿ pasa algo? ¿Por qué han venido? – pregunta la señora.
  • No pasa nada, le repito que se vuelva al interior y nos deje trabajar.

La señora se percata de que los agentes no se han identificado y el atuendo que visten no corresponde a ningún cuerpo de policía conocido, ni municipal, ni Ertzaintza ni Guardia Civil..

Laura abre la puerta ante la insistencia compulsiva del agente tras dialogar con su marido sobre la conveniencia de abrirles o no. Nada mas entrar, uno de los tres agentes accede rápidamente al interior de la vivienda, se dispone a intervenir al marido de Laura, mientras el segundo vigila al bebé y el tercero sujeta a la chica en señal de advertencia y le solicita que les acompañe. Le colocan una mascarilla, le tapan los ojos y maniatan. Se la llevan mientras aconsejan a su marido que espere en casa hasta nuevo aviso, que no hable con nadie y que no haga ningún movimiento en falso o será penalizado. Han colocado micrófonos en casa.

Laura se despierta, pasados unos minutos, en una especie de celda abierta en un edificio desconocido. La celda esta precintada y envuelta en plásticos. Frente a ella, varios individuos sentados a una larga mesa con monitores y teclados, parece una mesa de control. Le han soltado las manos y quitado la mascarilla, le han puesto una especie de mono azul y unas calzas y guantes. Su celda es de poco mas de diez metros, un espacio reducido pero suficiente a modo de habitáculo con una cama pequeña y una mesa con una silla, encima de la mesa hay una botella de agua precintada. No hay ventanas en su lado pero sí las hay en la parte superior del espacio total que será de unos cuarenta metros, una especie de oficina, incluyendo a los técnicos y la mesa de control, por la posición de las ventanas, parece que se hallan en una especie de sótano o planta baja. Una puerta corredera de cristal separa a los recluidos de los técnicos, llevan todos buzos azules, calzas, guantes y mascarillas. No hablan entre ellos y tienen una distancia de mas de un metro.

  • Hola, yo soy Pablo. No te asustes, al final te acostumbras – le habla un chico a Laura en una celda contigua – nos mantienen aquí recluidos durante una semana con comida y agua, te dejan salir al baño pero no te dejan leer nada ni revistas, ni móviles, estamos completamente solos. Puedes comunicarte con ellos mediante este interfono – le explica el chico señalando un aparato integrado en la pared junto a la cama.
  • ¿Y por qué nos traen aquí? – pregunta Laura
  • Pretenden doblegarnos. Yo llevo un par de semanas aquí metido y he visto como han ido saliendo y entrando varias personas. Los que vuelven me han contado lo que pasa. Ellos nos tienen controlados y quieren ejercer el control absoluto, nos reclutan como si fuésemos soldados.
  • ¿Pero, por qué a nosotros, qué tenemos de especiales? – pregunta Laura
  • Seguramente habrás realizado comentarios y publicaciones en redes sociales, en algún blog, en alguna plataforma o conversación en la que hayas planteado la posibilidad de que esto iba a pasar y posibles teorías al respecto de lo que nos ocultan, ya sabes teorías conspiranoicas. Habrás intentado alertar a la ciudadanía, a tus amigos.

Laura afirma con la cabeza.

  • Ellos están detrás del virus, lo han creado para fomentar este estado de alarma y hacernos creer que es responsabilidad nuestra no propagarlo. Se hacen llamar Agencia de Inteligencia.

Un agente acude a la celda de Laura y la lleva hasta una sala contigua de interrogatorio.

  • Bien, señorita Laura Fresno. Sabemos que ha intentado contactar con determinadas personas para ponerles sobre aviso de nuestras estrategias, queremos hacerle una propuesta. Trabajará para nosotros, se llevará el veinte por ciento de los beneficios que reciba la empresa gracias a sus servicios.
  • ¿Qué tendría que hacer?
  • Suministrarnos cuantos datos sean posibles, de todos los usuarios que consiga, datos confidenciales, privados, bancarios, financieros. Mediante una serie de enlaces que le facilitaremos y usted tendrá que remitir a una lista de personas enviándoles esos enlaces a través de diferentes canales: correos electrónicos, Whatsapp, redes sociales, etc…
  • ¿Qué pasa si no colaboro?
  • Considerando las consecuencias creo que le conviene, si no accede a nuestra propuesta, habrá represalias. Le inyectaremos el virus y le enviaremos a un campamento de confinamiento donde se juntará con otros contagiados pero esos contagiados entre los que usted estará, como puede intuir, serán…eliminados.
  • ¿Cómo eliminados? ¿Van a matarnos a todos? – gritó Laura, desconcertada.
  • No puedo suministrarle mas información, necesitamos saber si accede a nuestra propuesta y piensa colaborar o tomamos represalias.
  • ¿Y mi familia?
  • No se preocupe por ellos, pasarán a formar parte del protocolo de protección de nuestra Unidad.
  • ¿Y qué Unidad es la suya?
  • Para usted seremos AGENCIA DE INTELIGENCIA SOCIAL. Dejémoslo así.
  • Así que básicamente, me están amenazando.
  • No se lo tome como una amenaza, si no como una oportunidad para formar parte de algo grande y que le proveerá de una cuantía económica importante semanalmente, le concretaremos las condiciones próximamente, pasará a reunirse con nuestro agente de contratación en cuanto nos de su confirmación y él esté disponible.
  • ¿Podré volver a casa y hacer vida normal?
  • Absolutamente, trabajará desde casa y realizaremos reuniones en clave pero como le digo, eso, se lo explicarán mejor en la siguiente reunión.
  • Está bien, tampoco tengo más alternativas. Acepto.

 

Regresaron a Laura a su celda en la que pasaría otras veinticuatro o cuarenta y ocho horas, les interesaba doblegar su mente, amoldarla a sus objetivos, a pesar de que había aceptado la oferta, necesitaban que se asustara, inducirle al miedo para que fuera eficaz en su cometido.

Pero Laura no sabía lo que quedaba por venir….

 

Continuará….

 

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